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Desde este espacio, me animo a reivindicar la necesidad de proporcionar un énfasis mayor a la difusión del Aprendizaje para toda la vida. Es necesario darle un espacio propio a la realidad educativa de los adultos, sus demandas y lo que se les oferta. Porque parece que no siempre prestamos toda la atención que se merece este tema. Quizá es algo que damos por hecho, o quizá no caemos en la cuenta de su dimensión, pero la Educación de Adultos es un tema que no tiene cabida en los planes de estudio de los futuros formadores.

Sin embargo, es algo que está ahí. Muchas personas adultas quieren continuar aprendiendo, formándose. Independientemente de sus motivos y edad, de su contexto y necesidad, el aprendizaje a lo largo de la vida es indiscutible. Desarrollo exclusivamente personal, necesidad laboral… sean cuales sean los motivos, las circunstancias sociales que propician estas situaciones de aprendizaje, lo cierto es que son merecedores de experiencias adaptadas a sus intereses, necesidades y demandas.

Por ello, debemos comprender las condiciones en las que han de desarrollarse estas situaciones educativas adultas, de manera que se puedan obtener de ellas un desarrollo personal, profesional y social adecuado. Todo esto requiere la disponibilidad de entornos favorecedores, de alternativas de formación que se adapten a las necesidades de los adultos.

Así, no puedo dejar de mencionar el término Andragogía. Reconozco que no me fue sencillo entenderlo. Después de leer muchas definiciones y textos sobre el tema, considero que la Andragogía es una manera de entender la Educación de Adultos, aunque en la práctica sean términos que se utilicen indistintamente.

Esta manera de entenderla, hace que esta educación se plantee de tal manera que resulte más significativa y eficaz para los adultos. Una manera en la que destaca la independencia que se tiene del maestro, la metodología participativa, y el acento sobre la experiencia de los alumnos, sobre la que recae el aprendizaje, aprendiendo lo que realmente necesitan. En este sentido, Javier Torres Urbe en “Andragogía, el aprendizaje de los adultos“, nos muestra los seis principios básicos que la caracterizan: necesidad de conocer al alumno, concepto personal del alumno, experiencia previa, disposición para aprender, inclinación al aprendizaje y motivación para aprender.

16/12/2012 21:08