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Era un día más. Un 3 de Diciembre, allá por el 2010. Otro día cualquiera en la misma clase, en la Universidad. Tomando apuntes, escuchando al profesor en su clase magistral. De pronto hubo algo que llamó mi atención. “¿Resistencia? ¿Resilencia? … por un demonio, ¿de qué habla? Resi… ¿qué?” Oh, RESILIENCIA.

Nos lo presentó como un tema que cada vez estaba más en auge, y con más repercusiones en el ámbito educativo. A día de hoy, difiero de tal afirmación. Al menos en España… pero este es otro tema. Bien, se trata pues de un concepto adaptado a las Ciencias Sociales, pues la resiliencia era definida como la propiedad que tienen determinados objetos: tras estar sometidos a una cierta tensión, son susceptibles de recuperar su estado inicial cuando aquélla desaparece. Como imaginaréis, partiendo de esta base se pretendió denominar bajo su sino a aquéllas personas que, estando sometidas a situaciones de tensión, consiguen salir indemnes y reforzadas.

Os facilito algunas definiciones, a fin de ayudaros a tener una perspectiva más clara del concepto:

– “Capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas, e, inclusive, ser transformado por ellas.” (Grotberg, 1995)

– “Proceso dinámico que tiene como resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad.” (Luthard, 2000)

¿Cómo se llega a ellas? ¿Cuál es el origen de esa adaptación a las Ciencias Sociales? En próximas entradas se abordarán estas cuestiones. Hasta entonces, esta primera toma de contacto debe ser suficiente para hacernos reflexionar. ¿Conocemos casos de personas que hayan sido capaces de superar experiencias traumáticas? ¿Famosos? ¿Cercanos? ¿Cómo lo lograron?

 

30/08/2012