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Recuerdo cuando comencé a buscar información sobre resiliencia. A buscar cositas para saciar mi interés y, sí, documentar mi Trabajo Final de Máster en Psicopedagogía, este mismo año. ¿Cómo surgió este concepto? ¿De dónde ha salido? Recuerdo haber leído en un curso genial de resiliencia aplicada gracias a ADDIMA, que en realidad no se trataba de descubrir algo nuevo, sino de saber que hubo alguien que se molestó en poner nombre a lo que ya existía🙂

Bien, durante mucho tiempo, surgieron interrogantes destinados a entender cómo algunas personas lograban superar situaciones terribles o adversas, llegando a convertirlas, incluso, en algo positivo para su propio desarrollo. Este cambio en la situación del punto de atención es fundamental. Hasta ese momento, se mantenía el énfasis de las investigaciones que trataban de explicar resultados negativos, en las patologías, en las enfermedades y sus causas.

No era suficiente. Las predicciones de resultados negativos no se cumplían pese a la alta probabilidad de daño. ¿Por qué? Porque hasta entonces, no existía modelo teórico capaz de dar respuesta a los interrogantes que forman parte de la supervivencia humana como capacidad interna.

Es entonces cuando entra en escena la figura de Emmy Werner. Concluyó, en 1992, un estudio en el que tomó como muestra a un grupo de personas desde que nacían hasta que cumplían 40 años de edad. Esto permitió comprobar que parte de los niños conseguían alcanzar una exitosa vida pese a que los factores de riesgo les condenaban, a priori, a presentar problemas futuros. Eran niños cuyas madres eran adolescentes solteras, habían tenido un peso muy bajo al nacer, o pertenecían a un ambiente de gran pobreza, o a etnias discriminadas. Ante estos resultados, trató de encontrar un término en el que agrupar esta situación: “niños invulnerables” fue un ejemplo de dicha búsqueda terminológica.

Emmy Werner

Pretendía definir a aquellos a los que la adversidad no les afectaba. Sin embargo, la invulnerabilidad no tardó en ser sustituida, pues la propia autora se dio cuenta de que el término entrañaba cuestiones que no se adaptaban realmente a lo que pretendía definir: la invulnerabilidad implica un grado de resistencia absoluta al daño, en cualquier circunstancia de riesgo. Por ello, finalmente se concluyó que el término que mejor expresa la condición que poseen las personas que son capaces de desarrollar competencias pese a una crianza en situaciones adversas, era RESILIENCIA.

10/09/2012