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He tenido la oportunidad de asistir a una serie de conferencias: Lecciones Introductorias al Psicoanálisis, impartidas por la Dra. Alejandra Menassa. En próximas entradas, se recogerá un resumen básico de los diferentes aspectos tratados por la Dra. Mensassa. Comenzamos.

El concepto de inconsciente es, quizá, el aporte más importante de la teoría psicoanalítica. Hay que tener claro que inconsciente y no consciente, son términos diferentes. Inconsciente es algo más que lo no consciente, es el centro de la realidad psíquica.

La conciencia, como todo órgano de percepción, percibe de manera errónea la realidad física y psíquica. El inconsciente no tiene acceso libre a ella, por lo que el sujeto nunca puede saber de su inconsciente por sí solo, siendo necesaria la interpretación. De este modo, la conciencia está unida a representaciones verbales, mientras que el inconsciente no (aunque esté estructurado como un lenguaje sin contenidos, ya que éstos no existen hasta que no se interpretan)

Estas dos instancias: inconsciente y conciencia, forman el llamado aparato psíquico: deseos, relaciones sociales, pactos, el cuerpo… El inconsciente genera y determina la conciencia y, además, es el centro del aparato psíquico. Lo que se percibe a través de la conciencia está determinado por el inconsciente, ya que no cualquier cosa llama la atención a un sujeto.

Supongamos que estamos soñando, pues bien, la conciencia percibe el sueño completo pero desconoce el proceso de producción de dicho sueño. En este tema, destaca el estudio que de los sueños hizo Sigmund Freud, quien afirmaba que todo sueño subyace a los deseos que tiene el sujeto. Así, los deseos y emociones del subconsciente aparecen en la conciencia durante los sueños.

El deseo inconsciente siempre tiende a expresarse y, para ello, tiene que disfrazarse. Este proceso se llama trabajo inconsciente (mecanismos propios del lenguaje), pero cuando llega a la conciencia no hay correspondencia. Por lo tanto, el deseo inconsciente tiene que ver con la constitución del psiquismo del sujeto, con la construcción ligada a la indefensión con la que nacemos. Lo inconsciente aparece cuando el bebé se separa de la madre. Pero como el ser humano no renuncia a aquello que le da placer, se divide en dos: consciente e inconsciente.

Por otro lado, señalar también que no hay deterioro psíquico para el psicoanálisis. Los mecanismo son iguales en enfermos que en sanos, aunque para el sujeto no signifique lo mismo (no es igual tener un lapsus, que una enfermedad, aunque para el inconsciente sí)

Para finalizar, tomemos este ejemplo: “Miedo ante un examen aunque dominemos el tema.” Desde la conciencia no tendría sentido pero, desde el inconsciente, sí.