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Desde el Psicoanálisis, se hace referencia a los sueños como portadores de un sentido. Se considera al sueño como fenómeno psíquico, no somático, no patológico.

Freud, en 1900, escribe “La interpretación de los sueños”, libro en el que formula el concepto de inconsciente. Es la época, resultó ser un concepto novedoso que reubica todo lo que se había estado hablando anteriormente. Así, en 1900 comienza el periodo científico.

freudEl sueño le sirve a Freud para el estudio del aparato psíquico y la neurosis ya que, como se ha citado anteriormente, para él los sueños tienen sentido. Esto podría ser a priori un inconveniente, puesto que se pueden no recordar o mentir al contarlos. Asumiendo esto, lo más importante, el texto sagrado, radica en el contenido manifiesto: lo que el sujeto nos cuenta en la sesión. Así, los sueños tienen sentido después de ser interpretados, es decir, son realizaciones de deseos que tienen un sentido después de la interpretación psicoanalítica. En consulta, el paciente tiene que asociar libremente lo que soñó, de forma fragmentaria, porque a veces los sueños encierran “partes” de la realidad.

Normalmente, cuando soñamos, hay algo inconsciente que funciona como motor de eso que nos ha pasado. Por ello, a veces lo manifiesto no es lo verdadero. Lo padecemos, pero lo desconocemos. Hay cosas que nos pasan que no sabemos que nos pasan. Todo ello se basa en que el inconsciente está en todo lo que decimos…  pero no en lo que decimos exactamente, sino en lapsus, en repeticiones, etc. Por tanto, y en definitiva, sabemos del inconsciente por sus manifestaciones, pero no hay nada inconsciente que pueda convertirse en consciente. De este modo, el inconsciente no se equivoca nunca, quizá seamos nosotros los que nos equivocamos en relación a lo que deseamos realmente. Todas las excitaciones se manifiestan en los sueños, tanto las exteriores como las interiores.

Hay que tener claro, aunque parezca una obviedad, que los sueños sólo ocurren mientras dormimos. Esto los diferencia de las fantasías, lo sueños diurnos, en los que siempre satisfacemos el deseo. En los sueños esto no siempre es así.

Hay dos deseos que se satisfacen cuando soñamos: el deseo de dormir y el deseo del propio sueño. Así, los sueños permiten que descansemos, aunque el psiquismo no descanse nunca, solo cuando morimos.

 sleep lees and dream more

Los cuatro momentos del sueño son: condensación, desplazamiento, puesta en escena (manifestación a través de imágenes), y elaboración secundaria (coherencia de las imágenes, puesta en palabras).

Además, todos los sueños tienen una serie de características en común:

        1. Resto diurno. En el sueño encontramos algo que nos ha pasado durante el día o días anteriores, pero también podemos remitirnos a épocas infantiles. Por tanto, cuenta con una gran amplitud: desde el día anterior hasta épocas primitivas. Del concepto de inconsciente se desprende el método de interpretación-construcción. De éste, se desprende la técnica: asociación libre. Sobre cada fragmento del sueño, hay que establecer una asociación libre, hay que contar todo por muy insignificante que nos parezca. Lo importante no es lo que soñamos realmente, sino lo que decimos que soñamos. Hay una deformación para evitar la censura entre las ideas latentes y el contenido manifiesto, que va a impedir que lo inconsciente pase a la conciencia. Un psicoanalista parte del contenido manifiesto, reconstruye la causa y llega a las ideas latentes, es decir, partimos del efecto y reconstruimos las causas. Estas ideas latentes pueden aparecer en el sueño como parte del mismo, e incluso a modo de alusión, pero siempre son parte de la deformación onírica.
        2. Siempre tienen un sentido. Son actos psíquicos completos. En todos se produce una deformación.
        3. Es siempre una realización de deseos.
        4. Siempre nos permiten dormir. Son el estímulo del sueño.
        5. Transacción entre una tendencia perturbadora y otra perturbada.
        6. Los sueños diurnos son cumplimiento de deseos ambiciosos y eróticos que todos tenemos aunque lo desconozcamos.

Por tanto, la realización de deseos es la piedra angular para entender los sueños. Pero hay que tener claro que la deformación es producto del trabajo psíquico de los sueños. Así, ante la censura, la deformación utiliza medios como la condensación y el desplazamiento.

Por otra parte, hay deseos en nosotros que no toleramos, por lo que tienen que aparecer disfrazados, transformados. Ante esto media la censura, siendo totalmente necesaria. Aunque no es el único factor que actúa a favor de la deformación. También la simbolización: símbolos que tienen que ver con otras cosas que aparecen en la asociación libre de un determinado sujeto. Los símbolos hacen referencia a cuestiones que nos preocupan. El simbolismo es independiente de la censura, aunque sirvan para lo mismo, tienen el mismo fin. Soñar soñamos todos, todas las noches, aunque a veces lo olvidamos; esto es porque hay mucha censura, reprimimos los deseos inconscientes.

Recapitulando:

– El trabajo del sueño es: la condensación, que no es efecto de la censura; desplazamiento, que sí es efecto de la censura; transformación de las ideas latentes en imágenes (puesta en escena); y la elaboración secundaria.

– En todos los sueños hay un deseo sexual e infantil reprimido. Aunque la memoria es muy selectiva, siempre va a haber una deformación en todo lo que recuerdo. Los recuerdos son encubridores.

– Señalar también a los sueños de contenido penoso, que son aquellos que nos despiertan. En este caso, la censura no ha sido muy efectiva. Cuando tenemos pesadillas, sueños angustiosos y nos despertamos, la censura nos ha salvado de conocer algo que no debemos conocer, algo que tiene que estar en el inconsciente. Conocerlo sólo nos llevaría a situaciones enfermizas.

– El sueño es como un vigilante nocturno que hace que el aparato psíquico siga funcionando y, además, nos hacen dormir.