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En 2004, Javier Fresser dirige en Senegal el cortometraje “Binta y la gran idea“, nominado al Óscar al mejor cortometraje en 2007. La preocupación del padre de Binta por el progreso de la humanidad, hace que se le ocurra una idea… “¿el desarrollo de los países desarrollados es positivo?”

Podéis verlo completo en el siguiente enlace:

Binta y la Gran Idea (2004)

* El análisis que se presenta a continuación contiene spoilers *

La familia y la cultura en el desarrollo humano es un aspecto clave del cortometraje. Vemos cómo hay una fuerte tradición cultural que enfrenta a miembros de una misma familia y tribu. No es que familia y cultura vayan por separado o no, es que en una misma cultura tienen cabida múltiples visiones que pueden llegar a ser contradictorias entre sí. Por ejemplo, el tío de Binta prohíbe a su hija asistir a la escuela sólo por el hecho de ser mujer, ya que esas han sido las creencias que desde pequeño le han trasmitido. Pero es interesante ver cómo la mayoría de las personas que conviven con él, mismo sitio, misma época, mismas tradiciones, tienen una idea totalmente diferente. Y así se lo hacen ver cuando después de ver la obra de teatro le exigen que permita a su hija asistir a la escuela, como hacen el resto de niñas.

Por tanto, la idea de desarrollo que se nos transmite, es que ha de ser libre. No entiende de sexo ni edad. Todo el mundo tiene derecho a recibir una educación y a desarrollarse de una forma positiva. Este mensaje nos lo hacen ver al final del cortometraje, resumiendo todo lo que, a lo largo de la misma, nos intenta transmitir sobre educación y desarrollo: “Todos los niños del mundo tienen derecho a educarse en un espíritu de amistad, de tolerancia, de paz y de fraternidad. Todos los niños, incluso los tubab (niños blancos).” 

El padre de Binta está convencido de la pérdida de valores en la que educan a los niños en esos países que dicen estar mucho más desarrollados que el suyo. Esta influencia del pensamiento de padres en hijos se nos muestra perfectamente a lo largo de la producción. No hay mayor reflejo que la felicidad que transmite Binta y la tristeza que transmite su prima, Soda. El padre de una vive feliz, luchando por el progreso, por llevar a cabo su gran idea. El padre de Soda no ve más allá. Para él, su hija sólo tiene que dedicarse a ser la mujer de la casa, que trabaje, que limpie y que le obedezca en todo aquello que le ordene. La responsabilidad de la familia en la educación y desarrollo de los niños, queda patente.

Sin olvidarnos del papel de la escuela. Los niños se divierten aprendiendo, son felices allí. Saben que de no asistir, no podrían aprender todo lo que allí les enseñan. El más claro ejemplo lo tienen en su propia familia, viendo a sus padres que no saben escribir, o que les engañan con el dinero al no saber nada de matemáticas. Ellos no quieren ser así. Ellos quieren cambiar el mundo.

 Binta

Los pájaros son tan listos, que cogen lo mejor del norte y lo mejor del sur