gracias

Había pensado comenzar este post con un “soy una de esas personas que…”, pero para qué engañarnos, creo que soy única en mi especie. Y si estoy equivocada, mis queridos congéneres, manifestaos y reconfortadme con vuestra existencia.

Porque yo soy esa persona que anda perdida, buscando su camino.

Soy esa niña que ha visto tantísimas veces “La Bella y la Bestia”, que aprendió sin saberlo a escoger el camino más complicado, que no equivocado.

Soy esa persona que vive con la constante sensación de tomar siempre la decisión incorrecta, por mucho que la haya pensado.

Esa cuyo difícil pasado la visita más mucho que poco para tratar de evitar que avance.

La que cree que su cabeza pueda explotar en cualquier momento al ser consciente de estar pensando 1000 cosas/seg.

La que no encuentra satisfacción en las cosas, por mucho que lo intente. Tratando de convencerse de que todo va bien, sin sentirlo realmente. Escondiéndose tras la autoexigencia de cumplir con las expectativas de los otros.

Soy esa que un día, sin esperarlo, se tropezó con un concepto que sintió en el corazón que la definía. Qué osadía, o qué certeza. Pero qué suerte, en definitiva.

Sí. Yo soy esa persona, en una búsqueda y persecución constante de la normalidad. De mi concepto de normalidad. Claro síntoma de no quererse, ni mucho menos perdonarse.  Síntoma de no aceptar las consecuencias de decisiones pasadas. De no contextualizarlas. De no entenderlas. De no entenderme. ¿Saben? Me gusta pensar en mí como una muñeca rota. Sí, me gusta. Porque hacerlo contribuye a que acepte mis heridas, haciéndome tomar conciencia de la necesidad de curarlas desmitificándolas, y trabajando día a día conmigo misma.

Y en el camino que me marqué para ello, la creación de este espacio, de mi espacio, fue fundamental.  Estudios superiores acabados, contrato finalizado… entré en una vorágine casi depresiva que tenía que frenar. Necesitaba pertenecer a algo. Necesitaba tener algo mío, algo que me hiciera sentir orgullo de mí misma.

Qué equivocada estaba. No es entrar en mi blog, sin más, lo que hace que me sienta orgullosa. Lo que realmente ha conseguido esto, es cada número que indica que alguien me ha encontrado. Que ha navegado por mí, repitiendo incluso la visita. Todos los comentarios de agradecimiento por la información encontrada, saber que se aplica a diferentes proyectos…  Miles de visitas de todas las partes del mundo. Gracias.

10.000 veces GRACIAS.

No.

Más de 10.000 veces GRACIAS.

 

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