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Hace tiempo que quería dedicarle una mención especial a un centro especial. Un colegio público situado en Alcalá de Henares, y dónde tuve la suerte de participar como alumna en prácticas en dos ocasiones: como maestra y como psicopedagoga en el Departamento de Orientación.

Desde el mismo instante en que pones un pie en el centro, eres capaz de percibir el ambiente formado por la combinación perfecta de amor y trabajo bien hecho. Decorado por sonrisas e impregnado por las voces de más de un centenar de niños, que descubren y afianzan lo que el mundo les ofrece.

Recuerdo que a veces me sentía muy pequeña, y me paraba a pensar en la enorme cantidad de minutos que al día tiraba a la basura preocupándome en exceso por minucias. Allí todo era grande, porque todo era sencillo. Era la sencillez de la vida misma, ofrecida, paradójicamente, por la observación de situaciones complicadas.

Era muy interesante, porque observando, te acababas dando cuenta de una cosa: la experiencia en la profesión es un grado, sí. Pero la experiencia en la vida juega un papel fundamental. La generalización de la experiencia personal a otros contextos es la base de muchas de las claves que se encuentran tras la mejoría de un niño. Cosas que no se enseñan en ninguna Universidad, grado o Máster… por mucho que lo impongan. Cosas de la vida.

No obstante, negar la necesidad de una preparación específica resultaría absurdo. Son muchos aspectos los que hay que dominar. O, al menos, manejarlos con soltura. Mi preparación profesional hace que, de entre ellos, me decante por la evaluación psicopedagógica, gracias a la cual se puede apreciar el grado de desarrollo de cada alumno, sus avances o retrocesos. Es por tanto el arma que nos permite deducir las consecuencias que en un alumno han tenido los procesos educativos que se estipularon para él. Fascinante.

Tanto a nivel profesional, como personal, fue muy enriquecedor formar parte, durante unas semanas, del gran equipo que conforma el Centro. Palpar el buen ambiente que lo caracteriza, la colaboración de todos con todos… Sí. Todo un equipo de profesionales dispuestos a ayudar. Gracias, una vez más, desde aquí.

Recuerdo con especial cariño un reunión mantenida con una especialista en Audición y Lenguaje, que nos enseñó el trabajo más avanzado que estaba llevando a cabo con alumnos que así lo requerían. Era un programa informático que me maravilló, y que hizo que me planteara hasta qué punto el impacto de las nuevas tecnologías pueden favorecer el desarrollo de un niño. Hasta qué punto puede aumentar su calidad de vida. La tecnología es fundamental, pero las manos que la controlan son las que marcan la diferencia. Dicen que los milagros no existen…, pero hay veces que creer en ellos no es algo tan descabellado.

En definitiva, el Centro de Educación Pablo Picasso no es sino un puzzle de numerosísimas piezas que encajan a la perfección.  Ni una sola pérdida que entorpezca la visión del dibujo final. Profesionales coordinados entre sí. Personas que se respetan. Que disfrutan de un trabajo al que no sólo contribuyen con sus conocimientos y experiencias, sino también con su corazón. Poner el corazón en aquello que haces, en lo que crees, es la única forma de saber que estás en el camino correcto. El que conduce a un niño a una felicidad que suele estar en peligro.