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Aunque el comienzo de esta historia se remonta a mayo de 2012, fue justo anoche cuando la encontré por casualidad. Me conmovió tanto que no veía el momento en el que tuviera un ratito para compartirla por aquí😉

Seguro que muchos habéis oído hablar de Taylor Morris. Para los que no, es un gran ejemplo de resiliencia, con todo lo que ello conlleva, tanto interiormente como por el apoyo externo incondicional.

Tras graduarse en 2007, Morris se incorporó a la Armada, especializándose como técnico en detonación de artillería explosiva. Finalmente, fue destinado a Afganistán. El 3 de mayo de 2012, accidentalmente pisó un IED (artefacto explosivo improvisado) que le provocó terribles heridas: amputación cuádruple. Aún así, se mantuvo consciente y comunicó la noticia a su familia y a su novia de siempre, Danielle. Empieza así un duro camino de superación marcado por el amor incondicional: “Él seguirá siendo el Taylor que todos conocemos y amamos. Su recuperación va a ser un proceso largo y agotador, pero el trabajo duro y la determinación es algo que Taylor nunca ha rehuido. Es la persona más leal y cariñosa que conozco, así que pido a todos que estéis allí por él. Esta es una situación devastadora que nadie debería tener que pasar, pero podemos hacerlo y vamos a salir fortalecidos.

Se han convertido en todo un ejemplo, motivación e inspiración para muchos. En su página web, nos cuentan cómo va el proceso de recuperación, compartiendo fotos del mismo, de su día a día: http://taylormorris.org/home/

También cuentan con su propio canal de Youtube: TaylorMorrisRecovery