Este espacio surgió bajo unas premisas concretas, hace ya unos años. La motivación que me llevó a crearlo, el resorte que me impulsaba a continuar… son tantas las cosas que han cambiado desde entonces…

Cuando das un golpe en la mesa y decides cambiar aspectos importantes de tu vida, se genera una fuerza que no solo afecta a uno mismo, sino que arrasa con lo que tienes alrededor. Como si un agujero negro absorbiera más de lo que esperabas, llevándose consigo tu propio control. Mi control sobre mis metas y motivaciones. Y todo lo que estaba asociado a ese pasado, con todas sus cosas maravillosas, también se perdió. Llegó un momento en el que todo dejó de tener sentido. Entrar en este espacio creado en aquellos momentos, dejó de ser motivador. Dejó de hacerme bien. Y como ya comenté por las redes sociales de “Mi Espacio Resiliente”, cuando uno pierde la fe en lo que hace, es mejor parar y tratar de reencontrarse.

Hace meses que no publico. Hace semanas que sopeso la idea de volver a hacerlo. Sin decidirme, entro de nuevo y veo que, pese a todo, las visitas diarias han continuado con cifras que me han llevado a superar las 60.000 visitas sin haber ofrecido nada nuevo. He seguido recibiendo correos solicitando ayuda para resolver dudas. Comentarios que me felicitaban. Y creo que no hay mejor manera de aprovechar todo ese cariño que reconducirlo para reflotar mi motivación.

Voy a tomarme mi tiempo para revisar qué cambios quiero hacer, qué incluir, qué quitar. Pero lo haré, y así quizá vuelva a sentir toda la satisfacción que este, mi espacio, me brindaba.

Gracias por seguir ahí. ¡Hasta pronto!