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Las 10 mejores ideas de la “ciencia de una vida significativa” en 2015

Retomamos la actividad del blog en este 2016 con la recopilación que el Greater Good Science Center realiza cada año de las mejores ideas que se han publicado sobre lo que llaman “ciencia de una vida significativa.” Esta recopilación se basa, además de en la opinión del personal y profesorado del Centro, en la encuesta a más de 150 expertos en otros campos.

Este es el Top 10 que, como describen los editores, podría llamarse perfectamente: “Sí, pero…”, representado por ideas como: “Sí, buscar la felicidad te hace infeliz, pero sólo si vives en lugares con alta desigualdad.” Veamos:

  • Experimentar la admiración nos hace admirables.
  • El cinismo puede dañar tu bolsillo.
  • Podemos salvar diferencias políticas apelando a los valores morales del otro lado.
  • La desigualdad, no la riqueza, es el enemigo de la generosidad.
  • Perseguir la felicidad te hace infeliz, pero solo si vives en una cultura individualista.
  • Los estadounidenses mayores son cada vez menos felices.
  • Las buenas relaciones con los compañeros son esenciales para el bienestar de los adolescentes.
  • La felicidad es contagiosa a través de nuestro sentido del olfato.
  • Enseñar a los niños conocimientos socio-emocionales, tiene beneficios para la salud y la seguridad.
  • Aquellos que practican el Mindfulness pueden tomar opciones más saludables.

Experimentar la admiración nos hace admirables.

En 2015, se publicaron varios estudios que sugieren profundos beneficios asociados con la admiración y previamente pasados por alto. La admiración es definida por los investigadores como el sentimiento de estar en presencia de algo más grande que nosotros mismos (ya sea una maravilla natural, una obra de arte, hazañas deportivas, altruismo…) y que desafía nuestro entendimiento del mundo al hacernos sentir que somos solo una pequeña parte de un inmenso universo. En este sentido, destacan dos estudios:

Allie_Caulfield from Germany

Allie_Caulfield from Germany

1.- El estudio publicado en abril en la revista Emotion, en el que se concluye que las personas que experimentan altos niveles de emociones positivas mostraron, en general, niveles significativamente más bajos en sus cuerpos de citoquinas pro-inflamatorias asociadas a: diabetes tipo 2, Alzheimer, depresión y otros problemas de salud. En los resultados se observó que el asombro fue la emoción más fuertemente asociada con menores niveles de citoquinas y, por tanto, mejor salud.

2.- Otro estudio, publicado en junio en la revista Journal of Personality and Social Psychology, sugiere que la admiración no solo puede aumentar nuestra salud, sino que nos hace más amables y serviciales. Durante una parte del estudio, los participantes miraban unos altísimos árboles de eucalipto, induciendo sentimientos de admiración. Cuando a un transeúnte, que trabajaba con los investigadores, “accidentalmente” se le caían unos bolígrafos, las personas que habían estado observando esos árboles fueron significativamente más propensas a ayudar a recoger los bolígrafos.

El cinismo puede dañar tu bolsillo.

El artículo publicado en el Journal of Personality and Social Psychology refleja un estudio realizado a más de 68.000 personas entre americanos y europeos durante 9 años. Los investigadores de la Universidad de Colonia, en Alemania, comprobaron que el cinismo no es el camino para el éxito financiero. Es decir, si eres una persona reticente a confiar en los demás, si les ves con una visión interesada, probablemente tengas un ingreso presente y futuro inferior a las personas con una visión más optimista de la humanidad.

La única excepción a esta regla se dio en los países donde la desconfianza parece justificada, por ejemplo en aquellos con una elevada tasa de homicidios. Aquí, los datos sí que reflejaban que el cinismo reportaba más ingresos.

Pero, finalmente, la conclusión del estudio es que el cinismo, entendido como la carencia de la capacidad o voluntad de confiar en los demás, no es útil en una sociedad civilizada, donde se pierden valiosas oportunidades por no pedir ayuda, hacer concesiones o colaboraciones. Así, ser cínico ante personas que están encantadas de ofrecerte su ayuda, es básicamente como dispararse uno en su propio pie.

Podemos salvar diferencias políticas apelando a los valores morales del otro lado.

El estudio de noviembre del Personality and Social Psychology Bulletin, recoge que los partidos políticos formulan sus argumentos en base a su propia moral, y no en los valores de a quienes desean convencer, lo que es descrito por los investigadores como una “brecha de empatía moral”. También se preguntaron si, realmente, los argumentos que apelan a los valores morales de los destinarios es la persuasión más eficaz.

Para probar la hipótesis, realizaron 6 estudios. En los dos primeros, se pidió a 93 participantes escribir ensayos que intentaran persuadir a los del otro lado. Aquí se comprobó que, tanto liberales como conservadores, escribían desde sus propias bases morales sin considerar la moral de sus oponentes. En los siguientes cuatro estudios, se evaluó la idea de si re-estructurar los argumentos políticos en los términos morales del otro, resultaría más convincente. ¿La conclusión? Sí, vale la pena tomarse el tiempo necesario para tratar de ponerse en los zapatos de los opositores políticos, puesto que esto puede influir en la cantidad suficiente de seguidores que marque la diferencia.

La desigualdad, no la riqueza, es el enemigo de la generosidad

Hace años, se publicaban artículos que defendían que las personas de mayor nivel socio-económico eran menos generosas, menos compasivas, menos empáticas, etc. Pero en noviembre de 2015, se publicó un nuevo artículo en el Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), según el cual, las personas de mayores ingresos son menos generosos pero solo cuando viven en un lugar con altos niveles de desigualdad. Cuando la brecha entre ricos y pobres es baja, los ricos son más generosos. Se llegó a esta conclusión a través de una gran encuesta estadounidense a nivel nacional, y por la que los investigadores deducen que una gran desigualdad impulsa a los ricos a convencerse de que realmente merecen su suerte y que por lo tanto no tienen que compartirlo.

En este sentido, en la revista Nature, se publicó otro estudio en el que los investigadores hicieron una distribución desigual de los recursos entre miembros de un grupo. Los más ricos, eran menos propensos a cooperar cuando las desigualdades se hicieron visibles; cuando eran menos evidentes, eran más cooperativos.

Perseguir la felicidad te hace infeliz, pero solo si vives en una cultura individualista.                  

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Los últimos estudios concluyen que todos queremos ser felices pero que, paradójicamente, la búsqueda de la felicidad tiende a hacernos individuos infelices.

Un nuevo estudio americano sugiere que, esta contradicción, lejos de ser universal, puede ser un producto de una cultura individualista. Investigadores de varias partes del mundo, se unieron para analizar la búsqueda de la felicidad en cuatro ubicaciones culturalmente distintas: Estados Unidos, Alemania, Rusia y Asia Oriental. Hicieron que universitarios de estas ubicaciones respondieran cuestionarios sobre su bienestar psicológico y físico, sobre su motivación para buscar la felicidad y la medida en que perciben la felicidad en términos sociales, es decir, en qué medida la felicidad está vinculada al compromiso social y ayudar a los demás.

El análisis de los resultados concluyó que, efectivamente la búsqueda de la felicidad reportaba menos bienestar a los estadounidenses, pero no ocurría así en otras partes del mundo. En Rusia y Asia Oriental, los participantes mostraron una fuerte tendencia a equiparar la felicidad con las relaciones sociales. Sin embargo, en Estados Unidos y en Alemania, no fue así, se supone que debido a una orientación más individualista. Por lo tanto, se trata de centrarnos menos en nuestro deseo de ser felices, y concentrarnos en la construcción de relaciones sociales y buscar oportunidades sociales con las que poner en práctica la gratitud hacia los demás.

Los estadounidenses mayores son cada vez menos felices.

Un estudio de la Social Psychological and Personality Science, basado en una encuesta realizada a 1,3 millones de personas de 1972 a 2014, refleja que los adolescentes americanos de hoy en día son más felices que los adolescentes del pasado, pero que los adultos mayores de 30 años se han vuelto menos felices. No es un estudio longitudinal, y además está centrado en Estados Unidos, pero los resultados se extrapolan y analizan, por ejemplo, junto con las tasas de suicidio. En el caso de los estadounidenses, esta tasa ha aumentado un 28% desde 1999 en edades comprendidas entre 35 y 64 años. Así, desde el propio estudio, se insta a los americanos a aprender de otras sociedades donde los lazos sociales permanecen fuertes, como la danesa, votada durante años como una de las más felices del mundo.

Las buenas relaciones con los compañeros son esenciales para el bienestar de los adolescentes.

El aislamiento social perjudica a todos los seres humanos en todas las edades, pero los adolescentes son los más sensibles a su entorno social. Así lo demuestra un nuevo estudio longitudinal del Psychological Science, que sugiere que los adolescentes que tienen una amistad estrecha y crecen con su grupo de iguales, son más saludables que los solitarios, abarcando incluso la salud física.

Otros estudios concluyen que: menos apoyo y más conflictos con los compañeros se asocian a un mayor porcentaje de comportamientos de riesgo; que un estado de ánimo sano se puede propagar a través de las redes sociales, y que la amistad puede reducir la frecuencia y profundidad de la depresión.

La felicidad es contagiosa a través de nuestro sentido del olfato.

El estudio de la Pshychological Science sugiere que las personas felices desprenden un olor que hace sonreír. En un estudio exploratorio, los investigadores recolectaron muestras de sudor de participantes masculinos que vieron videos diseñados para evocar sentimientos positivos. También se recogieron las muestras de sudor de participantes a los que se les hizo sentir miedo o simplemente no se les provocó ninguna respuesta emocional. Todas estas muestras fueron presentadas a participantes femeninas para que las olieran mientras registraban sus expresiones faciales. Cuando olían el sudor de alguien que se sentía feliz, las mujeres tenían más probabilidades de esbozar una sonrisa. Según los investigadores, esto se debe a que “el sudor feliz” tienes una composición química diferente que nuestro olfato es capaz de percibir.

Enseñar a los niños conocimientos socio-emocionales, tiene beneficios para la salud y la seguridad.

Bondad, empatía… parecen ser aspectos no tan importantes como la enseñanza de matemáticas o lectura. Sin embargo, en el American Journal of Public Health, se publicó un estudio que sugiera que las habilidades socio-emocionales son clave para desarrollar en la escuela y evitar algunos de los problemas que se podrían dar en un futuro. Es más, en el estudio se llega a sugerir que descuidar estas habilidades podría suponer una amenaza para la salud y la seguridad.

Se analizaron datos de un proyecto a largo plazo por el que se seguían a 753 estudiantes de bajos ingresos, en cuatro estados, desde preescolar hasta los 25 años. Se encontró que aquellos a los que desde niños se les había calificado como de altas habilidades pro-sociales, tenían probabilidades significativamente más altas de terminar la Secundaria y la Universidad, y mantener un empleo estable. Eran, también, menos propensos a realizar actos ilegales o consumir alcohol y drogas. Estos datos son independientes a razones de edad, sexo, raza o nivel económico.

Aquellos que practican el Mindfulness pueden tomar opciones más saludables.

El Mindfulness mejora nuestra salud física. Dos estudios publicados este año en el International Journal of Behavioral Medicine, demostraban que estas personas tienen un menos riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Otro estudio, de la Journal of Personality, va más allá y afirma que el Mindfulness puede hacer que los alimentos menos saludables nos parezcan menos atractivos. En dos experimentos, los investigadores constataron que las personas hambrientas se sentían más atraídas por alimentos poco saludables. Pero esta atracción desapareció por completo tras enseñar a los participantes el Mindfulness, de tal modo que esa hipótesis se confirmó, concluyendo que la meditación permite retirar nuestros antojos problemáticos y tomar así decisiones más saludables.

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Artículo original: The Top 10 Insights from the “Science of a Meaningful Life” in 2015.