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Hace poco, volvió a caer en mis manos un estudio que leí en la Universidad, publicado en 2008 en la Revista Investigaciones en Educación, y llevado a cabo por Eugenio Saavedra y Marco Antonio Villalta. Se trata de un estudio comparativo en base a la Resiliencia entre un grupo con discapacidad motora (60 personas) y otro sin ella. La muestra total era de 152 sujetos, jóvenes y adultos de entre 15 y 70 años, de ambos sexos.

La comparación de resultados se realizó con las escalas CD-RISC de USA y la SV-RES de Chile, pretendiendo demostrar que, en cuanto a nivel de resiliencia, existe una diferencia estadísticamente significativa entre ambos grupos. Hipótesis que los datos del estudio confirmaron: el grupo con discapacidad motora obtuvo un nivel de resiliencia más alto.

La lectura que surge de este resultado es que, efectivamente, ante una situación adversa constante, el sujeto genera respuestas positivas que le ayudan en su adaptación y desarrollo efectivo. Personalmente, es algo que pude comprobar con mi experiencia en prácticas en un Colegio de Educación Especial. Lejos de la sobreprotección, la enseñanza vital que, inconscientemente, nos proporcionaban los alumnos era impagable, desde luego. Sobre todo en estos casos, donde la situación adversa nos resulta a priori tan evidente. Situaciones en las que tendemos a la lástima, por supuesto a la empatía, o incluso negándonos a ser capaces de actuar igual si fuéramos nosotros los que nos encontráramos en su piel. ¿Qué opinan? ¿Cómo reaccionarían si tras una enfermedad o accidente tuvieran que lidiar con una discapacidad? Muchos de nosotros, entre los que me incluyo, vemos y/o compartimos en las redes sociales frases, imágenes, vídeos… cargados de “hiperpositivismo”. ¿Seguirían pareciéndonos tan ciertas si nos encontráramos envueltos en situaciones opuestas a las que ahora disfrutamos?

MBBB_Keyart_USTodo ello me ha recordado a un documental llamado: My Beautiful Broken Brain, producido por David Lynch. Es tan bello como doloroso. La historia de la holandesa Lotje Sodderland y su proceso de rehabilitación tras sufrir un severo infarto cerebral a los 34 años. Una mujer exitosa que, inesperadamente, se ve envuelta en una batalla no solo para salvar su vida, sino también para recuperarla. Aprender de nuevo a hablar, a escribir, a leer… Viviremos con ella todo este proceso: caer, levantarse, sus miedos, su fortaleza… Una preciosidad absolutamente recomendable😉

https://www.youtube.com/watch?v=VSfpA3AEKmY