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Preparar una entrada sobre el tutor de resiliencia, no era únicamente uno de los objetivos iniciales del blog, sino que sería absurdo no incluirla en un blog sobre resiliencia. Es un concepto fundamental.

Sólo hace falta indagar un poco entre el contenido aquí publicado, para darse cuenta de mi devoción por Boris Cyrulnik, considerado, precisamente, como el creador del término que nos ocupa.

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Me encontraba recopilando información, cuando llegó a mi un documento que explicaba muy acertadamente quién/qué es el tutor de resiliencia, elaborado por Gema Puig y José Luis Rubio, de ADDIMA (Asociación para la Promoción y Desarrollo de la Resiliencia) Teniendo ya en la red un material tan completo, y con el que estoy totalmente de acuerdo, sería absurdo tratar de crear uno diferente. Por ello, a continuación os mostraré los aspectos del documento, a mi parecer, imprescindibles para, finalmente, compartir el mismo. Disfruten.

” El término de tutor de resiliencia fue acuñado por Cyrulnik para definir, por lo general, a una persona que nos acompaña de manera incondicional, convirtiéndose en un sostén, administrando confianza e independencia por igual, a lo largo del proceso de resiliencia. (Puig y Rubio, 2010)”

“Sin embargo, también se dice que un tutor de resiliencia puede encarnarse en una actividad, un interés, incluso algo más efímero como una canción o una película. Esta actividad se convierte en un factor de crecimiento que, a menudo, se proyecta como un camino, que nos pone a salvo y nos reconduce hacia un nuevo desarrollo tras el trauma.”

“Cyrulnik define en ocasiones el “encuentro” con el tutor como fugaz. Uno podría dudar de la importancia vital y reconstructora de algo tan efímero, sin embargo no es necesariamente en el terreno de lo real donde opera la figura del tutor. No es el objeto en sí, sino la representación del objeto, simbolizada una y otra vez , lo que la dota de importancia.”

“Desde nuestro punto de vista, un tutor de resiliencia administra seguridad y confianza, a la par que autonomía e independencia. Esta seguridad y confianza puede llevarse a cabo a partir del desarrollo de habilidades personales, que se vierten en torno a una actividad o hobby.”

Cuando atravesamos una situación que nos desestabiliza necesitamos aferrarnos a situaciones y personas  estables, que nos generen confianza. La confianza se construye a través de la constancia y la rutina.

En ocasiones suelo utilizar la metáfora del terremoto con las familias, para describir la situación que pueden estar sintiendo los niños, frente a cambios dramáticos, que asolan a la familia: “Imaginaros por un momento que el mundo, tal y como lo conocemos se viene abajo. Que nuestros seres queridos o desaparecen o no están disponibles para cubrir nuestras necesidades. Que las calles, los comercios y hasta la cafetería de la esquina son lugares en ruinas a los que ya no puedo acceder. No entiendo lo que ha pasado y porque ya mi vida, no es como antes. Por si fuera poco, no sé si volverá a serlo alguna vez. Todos a mí alrededor están asustados y nadie me pregunta como estoy, de vez en cuando la tierra vuelve a temblar.”

Si lo pensamos, seguramente estaremos aterrados de miedo. Necesitaría que alguien escuchara mis miedos, que me calmara intentando poner sentido a lo ocurrido y en la medida de lo posible que calmara mi incertidumbre. Necesitaría volver a reconstruir mi confianza para dejar de sentir miedo ante otro posible temblor. A largo plazo esta persona debería impulsarme, desde la confianza que ha generado, hacia la autonomía.”

Si queréis saber cómo se llega a la independencia, o la aclaración que el propio Cyrulnik hizo sobre el término al diferenciarlo en tutor explícito e implícito, consultad el documento del cuál se han extraído las explicaciones anteriores. Muy muy recomendable:

Documento: “Tutores de resiliencia: dame un punto de apoyo, y moveré mi mundo.” Gema Puig y José Luis Rubio.